5 regalos para las cestas de Navidad

150 150 Francesc Gel

 

Cesta de Navidad empleados

Se acerca la Navidad, ese tiempo tan festivo en el que el corazón se expande en cánticos y villancicos, luces de colores, pesebre, decoración, … y también en regalos. El mundo laboral no es ajeno al ambiente navideño y en muchas empresas estos días hay “alguien” buscando una cesta de navidad para regalar a todos los trabajadores, como sugiere la tradición. Ha de ser, eso sí, una cesta equilibrada: sana en lo posible, ni demasiado grande -que no pueda parecer que el dinero sobra en la empresa-, ni demasiado pequeña, que de “poca cosa” cause rechazo. En definitiva, algo que esté bien, se agradezca, sea un detalle … ah, y en lo posible, vincule emocionalmente al trabajador con la empresa 😉

Aunque sea como fuere, siempre habrá algún díscolo que encontrará aspectos negativos en cualquier cesta: que si el chorizo es pequeño, que el turrón no es de marca, que la botella de vino cuesta 1,20 € en el super… ¡Y es que no se puede contentar siempre a todo el mundo! … ¿o sí? Desde Prestigia pensamos que hay 5 regalos que podéis poner en las cestas de Navidad, que gustarán a todos, y que además tienen un ROI tremendamente positivo. Están pensados especialmente para trabajo de oficina. Veamos cuáles son (los enunciamos en forma poética para facilitar su estudio y recuerdo):

PRIMERO
De una hora de trabajo,
50 son tarea, y 10 descanso

Efectivamente, se trata de regalar Descansos Obligatorios cada hora. Así, regalados. La proporción de 50-10 es orientativa, y está inducida por la rima ;-). Pueden ser descansos de 5 minutos o de 7, pero han de ser cada hora, y obligatorios: levantarse de la silla, estirar las piernas, hablar con los compañeros de temas ajenos al trabajo, airear la mente… Y BOOOM! la productividad se multiplica. Los últimos estudios de Neurociencia han probado sobradamente que la mente humana es incapaz de mantener la atención y un alto rendimiento por más de 45-60 minutos. ¿No es mejor, entonces, hacer un parón y “empezar” de nuevo al 100% otra vez? Si supieras que tu mejor máquina baja el rendimiento cuando lleva 50 minutos operando sin descanso … ¿no la pararías 10 minutos para volver al 100% de efectividad? ¿dejarías que fuera bajando el rendimiento al 90% primero, 80% después, para acabar la mañana al 50%? ¿no darías instrucciones claras al operario que la maneja para que en ningún caso se olvidara de hacer los parones necesarios cada hora? La respuesta es sí, por supuesto: pondría un cartel bien grande, con letras rojas, que dijera: “PARAR LA MÁQUINA 10 MINUTOS CADA HORA. NO OLVIDARSE”. Pues así es como funciona también con los empleados, sólo que “envolvemos” esta instrucción con papel de Navidad y lo convertimos en ¡regalo!

SEGUNDO
La flexibilidad para conciliar
aumenta la productividad

El segundo regalo que recomendamos incluir en la cesta es un margen de tiempo flexible a la hora de entrada y salida del trabajo, es decir, que a partir del horario pactado, el trabajador disponga de más/menos 15-30 minutos -lo que se vea más conveniente-, sin necesidad de dar cuenta, porque es suyo (por eso le llamamos “regalo”). Esto permite que pueda llegar un poco antes y salir un poco antes; que pueda llegar un poco después y salir un poco después. ¿No es absurdo que todos los trabajadores, con todas sus distintas circunstancias, tengan que llegar juntos a la misma hora? ¿no es también absurdo que todos los días del año -con sus distintas circunstancias- tengamos que llegar justo a la misma hora? Si un trabajador llega 15 minutos antes de lo previsto, lleno de fuerza e ilusión, ¿por qué ralentizarlo y mandarlo al bar a hacer tiempo? ¿No es preferible dejar que empiece a producir, y que trabaje toda la mañana entusiasmado porque hoy saldrá 15 minutos antes? Y ¿qué decir de esa madre o padre de familia que antes de ir a la oficina, han de levantar, vestir, desayunar a sus 2 hijos y llevarlos al colegio, y tienen un imprevisto? Sin horarios flexibles, esa persona entra en un estado de estrés ya antes de llegar al trabajo, imaginando la mirada acusadora del jefe cuando llegue tarde, su gesto de desaprobación o el ceño fruncido al mirar el reloj. Y no hay nada peor para la productividad que empezar el día estresado. ¿No es mejor que llegue 10 minutos después -ya no es “tarde” porque el horario es flexible- con una sonrisa y lleno de energía? Al envolver este regalo acordaos de los dos ingredientes: tanto la flexibilidad como el hecho de que sea de “libre disposición”, que es lo que mejora la relación de confianza entre empleador y empleado. Si hay que dar cuentas cuando se llega después, o pedir permiso para salir antes, ya no es un regalo.

TERCERO
Para estar en el ajo,
redes sociales en el trabajo

Regala 15 minutos de redes sociales cada día. Pienso que el uso de las redes sociales deberían ser también obligatorias para la inmensa mayoría de los empleados que trabajan en oficina. Si se piensa bien, cualquier puesto de trabajo puede enriquecerse con las redes sociales: porque pueden hacer tareas de investigación (de la competencia, del mercado), porque tratan a clientes y / o proveedores, porque siguen a referentes del sector de los que pueden aprender a hacer su trabajo mejor, porque algunos de sus propios contactos pueden ser clientes potenciales, etc. No se trata de pasar horas y horas, pero sí de dedicar 15-20 minutos cada día, y estar ahí, atentos a la conversación que tiene lugar en las redes sociales. Piénsalo bien: ¿a qué cliente o proveedor no le gusta un RT, un FF, un “me gusta”, un comentario positivo sobre una publicación en LinkedIn, un pin,…? ¿por qué no interactuar con ellos también por este canal? ¿por qué no aprovechar la experiencia o recomendación de otros usuarios -que comentan en blogs, foros, y perfiles sociales- para resolver un problema, mejorar un proceso o tarea, etc.? La prohibición que hacen algunas empresas de entrar en las redes sociales desde el trabajo en aras de una mejor productividad no tiene sentido: hoy por hoy es como prohibir usar Google. Lo que sí tiene sentido es definir bien en qué redes sociales hay que invertir el tiempo, cuánto tiempo (en general 15-20 minutos diarios son suficientes), y con qué objetivos.

CUARTO
Variables, objetivos y comisiones
llenan de gozo los corazones

Éste suele ser uno de los regalos que más duele al empresario, quizá porque ve con más nitidez la parte de “gasto” que tiene. Pero a la vez, es uno de los regalos que más gusta a quien lo recibe porque entra más dinero en su cuenta corriente, lo que siempre es motivo de alegría y jolgorio. También es el regalo que suele producir un retorno más inmediato para la empresa. ¿Acaso no estamos en Navidad? Y el compartir es tan navideño… Los variables, objetivos y comisiones nacen de una concepción win-win del negocio. Si pido a mis trabajadores que se esfuercen más, vendan más, sean más efectivos, ¿no es lógico que también ellos salgan ganando de algún modo? Yo, como empresario ¿me esforzaría igual si supiera que haciendo tal gestión, contratando a una persona, abriendo un mercado u otro, el resultado en beneficios sería exactamente el mismo que si no lo hiciera? ¿para qué molestarse entonces? Es razonable pensar que los demás no son tan distintos. Los variables ayudan a focalizar a los trabajadores en lo realmente importante, en lo que la empresa espera de ellos, y se les premia por su esfuerzo. Incluso querrán seguir “trabajando” fuera del horario laboral (recomendando los servicios a familiares y amigos, compartiendo contenido en las redes sociales, etc.), porque también ellos salen ganando. Y la empresa gana más todavía. Algunos piensan que el trabajador debería darlo todo de sí por el hecho de tener trabajo (que ya es mucho), y con el mero objetivo de mantenerlo. Pero esta motivación negativa sólo es eficaz si realmente despides a alguien cada mes (con todo el gasto que conlleva, selección de nuevo personal, formación,…) porque una amenaza intangible, que no se ve ejecutada con cierta frecuencia, pierde fuerza cohercitiva (ni siquiera es motivadora). Desde Prestigia sin duda recomendamos la motivación positiva, y te proponemos incluir en la cesta de navidad estos emolumentos. ¡Te sorprenderá el resultado!

QUINTO
Trabajo de pie o sentado,
pero trabajo bien hidratado

Nuestro quinto regalo: Fuente de agua, fresquita en verano. Es, como todos los anteriores, un regalo con retorno. Sólo los cuerpos y mentes perfectamente hidratados pueden rendir al 100% de sus posibilidades. Le damos un ordenador, una mesa, bolígrafos, papel, una silla, móvil, coche de empresa para que pueda trabajar mejor … ¿y no le damos agua? Sí, ya sé, el agua del lavabo es potable. Pero la gente habitualmente no bebe del lavabo. Una fuente de agua está -en mi opinión- en la categoría de “medios para trabajar mejor”. Es por el bien de la empresa: una mente hidratada trabaja mucho más rápido y con mayor claridad. ¿Por qué deberíamos hacer depender este aspecto tan importante de la productividad de que el empleado se acuerde o no de comprar botellas de agua, de que se acuerde o no de traerlas, …? De hecho, la situación ideal sería tener un camarero que vaya llenando los vasos de todos los trabajadores constantemente, como si de un banquete se tratara. Pero siendo realista, la mejor opción entre las posibles es tener en la oficina una fuente de agua, accesible a todos, para que puedan ir bebiendo tanta agua como necesiten.

Si todavía no estás convencido de incluir estos presentes en la cesta de Navidad de los trabajadores, haz una prueba, regálaselos durante uno o dos meses, y comprueba los resultados: ¡no querrás volver atrás!

Francesc Gel

Amante de la planificación y el SEO, se encarga definir la estrategia online de todos nuestros proyectos y dar sentido a la presencia de nuestros clientes en Internet.

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