Leo Ruffini: “No basta con ser buenos: hay que ser extraordinarios”

1024 682 Prestigia

Hoy tenemos el placer de presentaros a un gran profesional y buen amigo de Prestigia: Leo Ruffini.

Actualmente Leo es CEO y cofundador de Talentier, una start-up que tiene como objetivo dotar a las empresas de talento extraordinario mediante la combinación de tecnología (inteligencia artificial) y una extensa red de agencias especializadas y recruiters independientes. Fundada en 2015, este Uber del recruitment consiguió operar con un centenar de cazatalentos y emplear a 8 personas en el primer año. Y durante este segundo año ya está impulsando Talentier a nivel internacional.

De formación Ingeniero Industrial y Licenciado en Periodismo, tiene un máster en Administración de Empresas por el IESE. Cuenta con más de 10 años en gestión y desarrollo de negocio de proyectos start-up, siempre muy cerca de la innovación en nuevas tecnologías.

Hablamos con él sobre cómo emprender y no morir en el intento 😉

Explícanos “quién es” y “qué hace” Leo Ruffini en 4 líneas…

Lo esencial: aprendiz de padre de tres soletes, buen compañero (espero) de mi mujer Alba, buen amigo de mis amigos (habría que ver qué dicen ellos…) y corredor de montaña compulsivo. Disfruto aprendiendo cosas nuevas en disciplinas muy diferentes y me gusta meterme en líos como emprendedor.

Te defines como “un apasionado de aquellos proyectos en que la tecnología mejora drásticamente la vida de un gran número de personas” ¿Cómo logra este objetivo Talentier?

Somos la primera red inteligente de búsqueda de talento. Nos centramos en posiciones especializadas y mandos intermedios y somos especialmente fuertes en posiciones digitales (desarrolladores, marketing, ventas). Encontramos candidatos pasivos, es decir, aquellos que no están buscando activamente empleo pero que están abiertos a un cambio… ¡Aunque quizás aún no lo sepan!  😉

Nuestra visión es combinar la Inteligencia Artificial con la mayor red colaborativa de agencias y recruiters independientes para cubrir todo el universo de candidatos y ofrecer a nuestro cliente el perfil 10 que necesita.

Siempre me ha gustado generar valor poniendo en contacto a personas, promover relaciones que intuyo pueden tener un alto potencial. En Talentier usamos la tecnología precisamente con ese fin y ayudamos de una tacada a empresas, recruiters y candidatos.

A las empresas porque les dotamos de talento extraordinario, que no encuentran con las soluciones tradicionales; a los recruiters porque les ayudamos a centrarse en lo que mejor saben hacer (encontrar ese talento) y reducir al mínimo el tiempo que dedican a captar clientes; y a los candidatos porque gracias a Talentier acaban entrando en contacto con oportunidades y organizaciones en las que realmente pueden desarrollarse al máximo.

Imagínate un joven emprendedor sin experiencia y con una buena idea, capacidad y gran dosis de energía ¿Cuáles son los pasos iniciales para que pueda pasar de la idea a crear su propia empresa?

No me atrevo a dar una receta única pero sí a nombrar tres ingredientes que no pueden faltar. El primero, y sin duda el más difícil, formar un buen equipo. Y no es que barra para casa, es que es realmente muy difícil dar con las personas adecuadas, ser realista con las capacidades de cada uno, organizarse… El “showbiz startupero” ha generado una visión muy romántica de los inicios de una empresa, donde el talento cae del cielo y enseguida se organiza un equipo que funciona como un reloj. Eso es mentira. Cuesta mucho y la guerra por el talento es estos días realmente cruenta.

Como segundo ingrediente, un buen par de zapatos, porque la calle es importantísima. En el 99’99% de los casos, los powerpoint de los emprendedores no aguantan el primer contacto con el mercado. Hay que salir ahí fuera y hablar, hablar y hablar con las personas clave de tu modelo de negocio. En la mayor parte de las ocasiones este contacto conlleva decepciones: ni la idea era tan buena ni la gente la estaba esperando con la cartera abierta.

Y ahí es donde llega el tercer ingrediente: el optimismo, creer que al final lo lograrás. Y ojo, porque si eres optimista te va a tocar trabajar un huevo. Ser pesimista es muy cómodo: como las cosas seguro que van a ir mal, no merece la pena esforzarse para cambiarlas. En cambio, ser optimista es asumir que con esfuerzo las cosas pueden salir bien… y eso es otra cosa, ya que pone la pelota en nuestro tejado.

'Ser optimista es asumir que con esfuerzo las cosas pueden salir bien' @leoruffini ‏ Clic para tuitear

Después de toda tu experiencia, ¿cuáles crees que son las mayores carencias de los emprendedores?

Me quedo con dos: realismo y ejecución. La implicación emocional en el proyecto suele ser tan alta que es fácil que uno pase por alto cosas importantes y acabe evaluando mal la realidad y tomando malas decisiones. Es importante saber rodearse de personas que desde su experiencia y su visión más aséptica de cómo están las cosas te aporten un punto de vista más realista. Yo tengo la enorme suerte de contar con mis socios de The Venture Gang, el venture builder desde el que creamos Talentier, y me aportan muchísimo. Me equivoco, sí… pero con ellos seguro que menos.

La ejecución también es clave. Si tu idea es buena (y eso está por ver) lo más probable es que haya otros ahí fuera que estén ahora mismo trabajando en ella. Vas a tener que salir y competir por el mercado, por el talento, por la financiación… ¿Quién ganará? El que mejor ejecuta. Y ahí volvemos a lo mismo: ¿quién ejecutará mejor? El que tenga mejor equipo.

Afirmas que “no basta con ser buenos: hay que ser extraordinarios” ¿Algún consejo para aquellos que quieren llegar a serlo?

Fui a un colegio en el que nos machacaban con lo importante que es hacer bien las cosas pequeñas. Hoy muchos artículos de liderazgo hablan de más o menos lo mismo. El reto de ser mejores profesionales y personas no se gana en grandes batallas épicas o momentos eureka sino en la monótona suma de pequeños esfuerzos día tras día, tras día, tras día…

En eso y en tener autoridad sobre uno mismo para hacer lo que toca, ya que vivimos en un mundo en el que hay mucha gente que gana dinero a base de aprovechar lo débiles que somos cediendo ante nuestros impulsos. Solo hace falta pensar cuánta gente inteligente hay ahora mismo en Facebook –por decir algo– pensando en cómo lograr que acabes pasando allí más tiempo del que quieres. Suena aburrido y suena carca, lo sé. Pero lo que nos define como personas son nuestros hábitos, lo que hacemos cada día.

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