¿Cómo saber cuándo es hora de renovar la Web de tu empresa?

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Si tuvieras una tienda física, ¿Cada cuánto cambiarías su decoración? ¿Esperarías a que las paredes se llenaran de moho y que las baldosas se movieran y que algún cliente te dijera que hay algo en mal estado? ¿O eres de los que la mantendría bien limpia, le daría una capa de pintura al menos una vez al año y reorganizaría su interior cada pocos meses?

Permíteme que te reformule la pregunta:

Si tu empresa tiene una web propia, ¿cada cuanto la cambiarías?

¿Esperarías que el diseño y la información que contiene se quedaran anticuados, que las fotos parecieran del siglo pasado y que algún usuario te dijera que el formulario de contacto no funciona? ¿O eres de los que la actualizaría cada vez que hay algo interesante que compartir con tus clientes, mantendría su diseño a la última y buscarías formas de hacerla más amigable y rápida para los visitantes?

Eso es… vas captando la idea.

Nuestra web hoy en día hace la misma función que el escaparate de nuestro negocio antaño

Antes lo que mostrábamos al cliente era la sede de nuestra empresa o el despacho, mientras que hoy en día lo que le mostramos es la Web corporativa.

Es normal, lo único que tiene que hacer es pulsar varias veces la pantalla de su smartphone o las teclas de su ordenador e instantáneamente tiene en frente de sus ojos toda la información relativa a nosotros. Nuestra Web es nuestro escaparate.

¿Cómo transmitirle entonces lo que queremos transmitir? ¿Cómo saber cuándo ha llegado la hora de hacerle un lavado de cara?

Abre ahora mismo (si, ¡Ahora!) la web de tu empresa en una pestaña del navegador al lado de ésta y empecemos punto por punto:

  • Tu Web no se adapta automáticamente a pantallas pequeñas, como la de los móviles.

Hablamos largo y tendido sobre este primer punto en nuestro último post. Cada vez más personas entran a tu web a través de sus móviles o sus tablets y, si la web no se adapta automáticamente al tamaño de cualquier pantalla, tendrán muchas dificultades para ver y entender su contenido. Lo más probable entonces es que se vayan con un mal sabor de boca.

  • Las imágenes y fotos que aparecen en ella son de hace varios años.

Lo visual cada vez cobra más importancia. En un mundo en el que la información nos sale por las orejas y que no tenemos tiempo para leer nada, es importante que nuestras imágenes representen lo que queremos transmitir de un solo vistazo: ¿modernidad? ¿seriedad? ¿estilo? ¿diseño? Y qué decir de las fotos del equipo de personas que forman la empresa: ¿son nítidas? ¿hay luz en ellas? ¿son grandes? ¿mantienen todas el mismo estilo?

  • La información que hay en la web de tu empresa está desactualizada o falta información importante.

¡Las empresas cambian constantemente! Quizá hay una nueva línea de negocio que no aparece en la web o puede ser que hayáis dejado de distribuir cierto producto… ¿Qué crees que pensará el cliente cuando os llame la atención al respecto y tengas que ponerle la excusa de que la web está desactualizada?

  • La navegación no es intuitiva, cuesta encontrar según qué cosas.

Menús complicados, pestañas que no consiguen transmitir correctamente lo que contienen, widgets que ya no sirven para nada… una mala distribución interna de las páginas -lo que se llama “arquitectura web”- puede llevar a una experiencia de usuario/cliente nefasta. ¿Cuánto te cuesta a ti encontrar algo concreto?

  • El logo hace mucho tiempo que es el mismo y se nota que es una web “sosa” si la comparas con las de la competencia.

Es algo que hay que reconocer y aceptar cuanto antes: el diseño es una parte esencial de nuestra web. Quizá nosotros, al estar acostumbrados a ella, no notamos el paso del tiempo, pero sólo hay que hacer una pequeña encuesta preguntando a las personas que tenemos alrededor para que nos digan su opinión. O, simplemente, abriendo 5 ó 6 webs de la competencia y compararnos con ellas. ¿Estamos por delante?

  • Cuando hicieron la web, nadie sabía que existía la palabra SEO.

Este aspecto es más interno que externo. Nos guste o no, la mayoría de personas vendrán a nosotros a través de Google y lo mejor es siempre seguir sus directrices de calidad: velocidad de carga rápida, URL’s amigables, palabras clave, enlaces internos… si no eres experto en ello, lo mejor siempre es dejarle el trabajo a un profesional, ya que la inversión siempre vale la pena.

Ahora que ya has podido ver rápidamente si tu empresa necesita renovar la web o no… ¿Cuánto más vas a esperar para dar el paso? En Prestigia no nos gusta el refrán “En casa de herrero cuchillo de palo” así que ya nos hemos puesto manos a la obra para renovar completamente nuestra imagen. Este mes de Junio habrá sorpresa 😉

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