Con dinero…

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Se puede comprar el trabajo de una persona, pero no se puede comprar su corazón. En el corazón están su lealtad y su entusiasmo.

Stephen Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

Jorge nos acerca nueva cita de viernes de Stephen Covey, doctor, conferencista, autoridad internacionalmente reconocida y respetada en materia de liderazgo, con múltiples premios y galardones por su actividad profesional empresarial.

¿Qué es lo que hace ganar la lealtad y el entusiasmo? ¿Actitudes? ¿El propio ejemplo?.

Todo el fin de semana para pensar y dos días más para escribir vuestros comentarios, ya que retomamos actividad el día miércoles 9-12. Buen fin de semana largo a todos!.

5 comentarios
  • Gerard

    Mi modesta opinión es que si hablamos de lealtad deberíamos hacerlo hacia el líder como persona y hacia el líder como representante del proyecto.
    Lealtad hacia líder (persona): se consigue siendo uno más en el equipo, humilde pero firme
    Lealtad hacia líder (representante del proyecto): esto vendrá según la confianza que genera el líder y su proyecto

    El entusiasmo… viene a partir del ambiente que se respira en la oficina y en las tareas que cada uno debe llevar a buen cauce, para que haya entusiasmo hay que explicar el porque se debe hacer algo, e intentar transmitir ilusión por lo que se conseguirá una vez esté hecho.

    ¿Qué pensáis de ello? Es un post interesante Verónica 🙂

  • Veronica Aimar

    Gracias Gerard y futbol tico por pasar por aquí. Creo también que el “ambiente” que se respira en la oficina, si es bueno, contribuye al bienestar de todo el equipo.

    ¿Y cuándo es bueno ese ambiente?. Cuando hay humildad y firmeza, consistencia y coherencia, perseverancia y objetivos claros… Creo que éstos son elementos que todo el equipo, pero especialmente el líder, debe aportar.

    Gerard, creés que el líder es el más responsable de la dirección y el movimiento de su equipo? (así como en El Aprendiz)?. ¿Cuánto de ello le corresponde al equipo?.

  • Veronica Aimar

    Hola Gerard: ayer por la tarde ví tu comentario en el blog y como no podía responderlo en el momento, me lo reenvíe a mi cuenta personal para que no se me olvide de hacerlo hoy. Cuando voy a ello, pasó que no pude encontrarlo en el blog. Lamento mucho este pequeño incidente; por suerte tengo la copia en el mail, así que pego aquí el comentario que hiciste ayer y luego te respondo, ok?.

    Hola Veronica, si que creo que el líder es por definición el más responsable, aunque puede tener la suerte que en su equipo haya personas suficientemente motivadas y capaces de “autoliderarse”.
    Además, también a tener en cuenta que en una empresa pueden haber varios líderes, según el tamaño y la “distribución departamental” de ésta, vaya que puede haber varios responsables.
    Pero todo es un círculo, el líder se alimenta de las ganas de trabajar de su equipo, y el equipo se alimenta de la fuerza de su líder.
    ¡Y ahora otra pregunta para ti! ¿crees que para ser un líder también es necesario tener ciertas dotes de interpretación? (así como en obras teatrales).

    Gerard: también creo que la retroalimentación es constante, entre el equipo y el líder, aunque es éste último quien lleva el mayor peso y responsabilidad. Será por ello que hoy carecemos de buenos líderes?.
    Respecto de tu pregunta sobre las dotes de interpretación, entiendo que las actitudes y aptitudes de un líder deberían tocar varias áreas (psicología, lenguaje no verbal, motivación,capacidad de análisis, gestión de crisis, proactividad, entre muchas otras). Nunca me había planteado que también tendría que tener dotes de interpretación… . Así como lo planteás, de entrada no es un concepto que me guste asociar a un líder, porque es disfrazar una realidad. Sin embargo, a veces el líder no tiene por qué dar toda la información, pues esa transparencia máxima puede resultar contraria a los resultados buscados en el equipo.
    ¿Es esto lo que preguntabas?
    Este ping-pong de preguntas y respuestas es muy interesante 🙂

  • Jorge Mira

    Grandes palabras de Covey, gracias Vero por coger el guante que te lancé y traerlas al blog 🙂

    Leeros, como siempre me pasa con este tipo de lecturas, me lleva a hacer propósitos. No resulta fácil eso de ser un buen líder. El líder debe ser faro, inspirar a los demás. Me consolaba leer a Gerard, que habla también de la responsabilidad del resto del equipo, que -de hecho o de derecho- también deben ser líderes. Primero, de sí mismos. Y segundo, tener la iniciativa necesaria para poner las cosas fáciles al líder 😉

    Lo anterior implica no cortar las alas a los empleados, dejarles volar. Pero para eso hay que querer volar. Nosotros ya empezamos a otear horizontes interesantes, es la suerte que tengo en Prestigia, que el equipo lleva tiempo ayudando a liderar al líder.

    Al final, sea como fuere y volviendo al líder, concluyo que me queda tanto por hacer….y por mejorar. Y en esas estamos 😉

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