Vivir sin jefe y con alegría

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En la sesión de The Monday Reading Club de ayer, debatimos sobre el libro Vivir sin Jefe. El libro que hará que ames trabajar por tu cuenta, de Sergio Fernández . Un libro con los 50 errores que todo emprendedor debe conocer y evitar, para disfrutar de su trabajo, y maximizar sus beneficios. La obra es muy dinámica y sencilla de leer y aporta ejemplos y experiencias personales que acercan la teoría y las frases de un coach como Sergio, a la realidad diaria de cada emprendedor.

El debate comenzó por enfatizar lo necesario de determinar los objetivos SMART (eSpecíficos, Medibles, Alcanzables, Retadores y acotados en el Tiempo) y escribirlos. Seguramente no es la primera vez que escuchábamos acerca de lo conveniente que es poder plasmar en papel objetivos y plan estratégico, pero nunca está demás repetirlo puesto que, ¿cuántos aún no lo han hecho?. Perder el miedo a la incertidumbre y saber vender, dos premisas también básicas a la hora de ser emprendedor.

Y aquí surgió una pregunta interesante: ¿qué es vender?. Las aportaciones, de lo más variopintas e interesantes: vender es honestidad, es saber conversar, es mantener una relación a largo plazo con el mayor margen de ventas. Es gestionar una cartera de clientes a lo largo del tiempo, escuchar la necesidad de la persona, vender es un “coñazo”… .

María Teresa, activa participante, apuntó: cuando vas a vender nadie compra. Aunque suene paradójico, lo que quería resaltar es que la actitud es importante; es como en la conquista amorosa. Cuando se va a vender, la gente se asusta. Cuando en cambio se va a pasarla bien con aquellos con los que nos encontremos, aconversar, a interesarse por el otro, a ver de qué manera con lo que yo ofrezco puedo ayudar al otro, es entonces donde en la venta aparecen elementos altruistas (ayudar, escuchar, solucionar), donde uno trabaja con alegría, y también el momento en que vender es ayudar a comprar (me encantó esta definición).

¿Todo el que emprende tiene que saber vender?. Sergio Fernández es muy claro: como emprendedor hay dos habilidades sin las cuales no se puede sobrevivir. Una es la venta, que a uno le guste vender. Pues lo debe hacer todo el tiempo.  Mertxe insistía en que uno debería focalizar sus energías en hacer lo que le gusta, y luego siempre puede externalizar o subcontratar aquello para lo que no se ve capacitado, no le gusta o simplemente le toma demasiado tiempo que le impide dedicarse a su actividad principal.  Las opiniones de los participantes era variada, aunque creo que la mayoría admitíamos ciertas dificultades personales en esta tarea.

Otra parte de la venta es saber determinar el precio y los costes. Sergio menciona el tema en el error 18: Presupuestar pillándose los dedos o dar un precio demasiado alto y quedarse sin trabajo. La experiencia de algunos presentes indicaba que en los primeros cinco presupuestos que hace un emprendedor, puede pillarse los dedos, trabajar el doble de horas de lo presupuestado, o entregar tarde el trabajo. Sin embargo, a partir de estas experiencias es cuando se puede construir un baremo personal para tener referencias a utilizar en futuras cotizaciones. Claro, que poner precios a trabajos y a tiempos quizás sea más fácil que valorarse uno y sus servicios en unidades monetarias. No tener miedo y cotizarse al alta, pues si uno está convencido de que hace un buen trabajo, su fundamento para determinar el precio parte de la calidad y la confianza de ser un buen profesional.

¿Y qué ocurre con aquellos clientes con los cuales no nos sentimos cómodos para trabajar?. Pues a ejercitar el no. Como se explica en el error 20, de tres maneras: elevando el precio del trabajo, subcontratándolo o simplemente decir que no. Y cito textualmente al autor del libro: “su modelo de negocio no es como el de un aparcamiento al que le interesan todos los coches, sean de la marca que sean. Usted tiene que seleccionar un poco.

Ciertamente un libro para leer y releer.

Próxima sesión de lectura: 3-05,  “Entre singles, bobos, dinkies y otras tribus”, de Pilar Alcázar, sobre las características de los nuevos consumidores, segmentación y nuevas oportunidades de negocio.

2 comentarios
  • Jordi

    Muchas gracias por el resumen, sobretodo para los que no pudimos estar.

    salió en algún momento la experiencia de alguien que no haya conseguido sus objetivos smart por no haberlos escrito? he oido diferentes casos de personas que viven en USA que se propusieron un día una lista de este estilo, la tenían enfrente al despertarse cada día y han conseguido lo que se proponían 🙂

    saludos

  • Verónica Aimar

    Jordi, creo que no salió una experiencia de este tipo, aunque sí se dijo que la mayoría no escribe sus objetivos.
    Escribir es bueno: te permite ver tus ideas desde otro punto de vista (quizás más objetivo y realista) y además, ordenarlas y valorarlas.
    Saludos!.

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