Cómo redactar un copy que venda en Internet

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Palabras, palabras, palabras… En la mayoría de los proyectos digitales que afrontamos nos damos cuenta de que nuestros clientes otorgan muy poca importancia a los textos que se muestran en sus diferentes puntos de contacto de marca online, es decir, páginas web, redes sociales, campañas de email marketing etc. y precisamente es uno de los puntos que primero atacamos en cada proyecto, pues los textos -también llamados “copys”- son un factor clave para el desarrollo de herramientas digitales que venden, es decir, que convierten.

Las palabras elegidas tienen un papel trascendental a la hora de influir en los procesos de toma de decisiones. Esto ocurre tanto en el mundo online como el offline.

En concreto, para el mundo online los textos elegidos afectan tanto para SEO como para tareas de conversión y de reducción de tasas de rebote. Hoy nos centraremos en las mejores prácticas para comunicarnos con seres humanos, no con los robots de Google, ya que ese tema lo hemos tratado en artículos anteriores.

El copy perfecto

Para desarrollar el copy perfecto es necesario conocer a la perfección los objetivos de la empresa a nivel comunicativo y por otro lado tener amplios conocimientos acerca de la audiencia a la que nos dirigimos.

Una vez analizados ambos factores, tenemos que comunicar cómo mejorará la vida del futuro cliente gracias a los productos o servicios que ofrecemos, qué problemas quedarán resueltos o expectativas colmadas y, sobre todo, demostrarle que eres la mejor opción del mercado invitándole a que actúe mediante diferentes llamadas a la acción.

Primeros pasos: revisemos el recipiente

  • Una vez analizada la teoría general, conviene que revisemos y corrijamos determinados elementos básicos sobre cómo se muestran los copys que ya pueden estar en nuestro poder:
  • Que no sea necesario hacer demasiado scroll para poder ver los textos de mayor importancia.
  • Que los textos se muestren con una fuente cuyo cuerpo sea igual o superior a 12 y que el interlineado facilite la lectura de los textos. Que haya cierto “aire” entre líneas de texto.
  • Que los párrafos sean, como máximo, de 5 líneas de texto y que las columnas no abarquen el ancho completo de la página web. Como máximo, dos tercios.
  • Que las primeras palabras de cada párrafo sean las que más interés despierten.
  • Que las introducciones a los textos enganchen desde el primer momento.
  • Que los enlaces no sean demasiado llamativos, salvo que se trate de la llamada a la acción. Podrían distraer.

Ahora sí: revisemos el contenido

  • Less is More: Vayamos al grano. Cuanto menos texto, mejor. Utiliza un lenguaje fácil de entender, que sea fresco y dinámico.
  • Evita tópicos o gerundios como “liderando el futuro” etc… Son frases que no aportan nada al usuario.
  • Comienza cada frase con una idea, no con locuciones verbales, conjunciones o adverbios, como “en conclusión”, “entonces”, etc. y promueve que las palabras más importantes vayan al principio de cada frase. A la hora de estructurar los contenidos, guíate por el método de la pirámide invertida: que lo más importante se encuentre en primer lugar y que cada párrafo contenga una única idea.
  • Argumenta tu propuesta de valor con los titulares: que ofrezcan consejos prácticos, despierten la curiosidad, anuncien algo nuevo o hagan una llamada directa a los posibles beneficiarios.
  • Segmenta los párrafos largos en varios más pequeños y sírvete de titulares y ladillos dentro de contenidos con mucho texto. Utiliza siempre frases cortas con una estructura “sujeto+verbo+predicado”. Aprovecha los listados o bullet points para enumerar las ideas del texto y no te olvides de utilizar recursos tipográficos para ensalzar las palabras clave.
  • Utiliza siempre un lenguaje positivo y habla siempre sobre los beneficios y ventajas que ofrecen tus productos y servicios. Estos factores conectan con el usuario a nivel emocional y ofrecen una solución concreta a un problema real.
  • Usa conceptos concretos, objetivos y apóyate en cifras. Son sumamente creíbles y define los porqués de que tus productos y servicios son los mejores del mercado. No los des por supuesto.
  • Cuenta historias que apelen a las emociones de los usuarios. Conecta con ellos a nivel emocional. Acércate a ellos para que perciban un trato personalizado y cercano por tu parte.
  • Inicia el diálogo con el usuario. De tú a tú. Como una persona normal. Olvídate del “nosotros” y pasa al “tú”. Habla sobre cómo tus productos y servicios pueden resolver sus problemas concretos. Como lo harías con un amigo.
  • Implica al usuario justificando sus decisiones, tanto en términos racionales como emocionales y formula preguntas procurando que éstas tengan una única respuesta: “sí”. Atraerás la atención de los usuarios y empatizarás con ellos desde el primer momento. Por otro lado, evita comunicaciones en tono publicitario: el usuario ha aprendido a obviar este tipo de mensajes. Buscan información que les aporte valor e historias interesantes con las que sentirse identificado.

Muchas gracias por vuestra fiel atención y aprovecho para despedirme deseándoos una estupenda entrada en el año 2016 de parte de todo el equipo de Prestigia.

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